Espacios para pensar

Habitáculos, jardines, agua y sol. Todo un montaje a pié de oficinas. En forma de patio, como si de un monasterio cistercense se tratara.
Esta es la idea que ha propuesto una empresa suiza con el fin de incentivar la creatividad entre sus empleados y cómo no, la eficiencia. Espacios abiertos para su personal, dentro y fuera de las horas de oficina. Sal y piensa. Produce. Cuanto mas a gustito estés, mas rendirás querido colaborador. Todo muy bonito e innovador aunque, mis queridos amigos los griegos ya lo ejercitaban antaño. Un pequeño problema: falta un bar. Sí, un puñetero bar.
Felicidades o no, a todas las personas que forman parte de esa compañía o campaña.

Un intento de modista vanguardista, futbolista ocasional, bebedor
empedernido, adicto a los barbitúricos, ex-combatiente de ninguna guerra, consumidor habitual de vitaminas enlatadas, coleccionista de mil cosas, músico que nunca quiso ser músico, amigo de mis enemigos, farsante ocasional y decididamente enamorado del mundo IKEA.