Recientemente el gobierno ruso ha decidido poner diferentes mecanismos para combatir la terrible ola de frío que se les ha venido encima y, al mismo tiempo todos los problemas adyacentes que de ésta han surgido. El frío y sus movidas. Hasta -33º las universidades están abiertas, a partir de ahí cierran. Curioso. Los autobuses en muchas zonas no paran. Si paran sus motores, arrancarlos de nuevo resulta casi imposible, la cantidad de vodka que durante estos días se ingiere supera la cantidad que un individuo aquí puede ingerir para fin de año, o la boda de su prima.....etc... etc... Pues bien, otro de los problemas que portan las olas de frío siberiano es la imposibilidad, o la dificultad que muchos abuelitos tienen para salir a la calle y aprovisionarse de víveres, medicinas u otras necesidades cuotidianas de caracter básico. A pesar de las constantes advertencias que el gobierno ha emitido sin cesar, siempre hay casos... Lógico. Resultado: Una organización totalmente al margen de los estamentos estatales ha decidido poner esta maquina transporta personas (ver foto), al servicio de los ciudadanos que quieran salir a la calle a pesar de las bajas temperaturas y, que por motivos obvios necesitan de esta ayuda externa para continuar con sus quehaceres cotidianos sin tener que depender de los antojos de la madre naturaleza. En la ciudad de Sibralinka, al norte del país la vida continua...